Thursday, February 15, 2007

de la epoca de las espinillas

Con doce años, tenía una novia que tenia 16, una muchacha de cuarto curso y que vivia en Ciudad Nueva. El primer día que fui a visitarla, me monté en un guagua en la 27 frente a La Sum, seis o cuatro pesos el pasaje, no recuerdo. Una gorda que trabajaba en el Wendys que estaba donde ahora hay una tienda copy and paste de Sema, se paró a mi lado y su vagina daba justo en mi hombro, cada vez que la guaga se paraba o el chofer pasaba un cambio se sobaba conmigo, yo le ofrecí el asiento, pero no, ella queria ir parada. Me quedé en la Duarte, pedí un carro público que fue devorado por seis pasajeros mas tigueres que yo.
Opté por caminar. Como un pinguino en el polo norte, pasé entre los estantes de zapatos a mitad de precio y los buhoneros con gorras hechas en Vietnam por lisiados de la guerra y niños huerfanos, en la esquina una mazorca hervida en aguas del Ozama espera ser tragada por un pastor que le faltan dos dientes frontales. Espiritu divino, protégeme, musité.
Llegué a la Mexico sin darme cuenta, decidí seguir caminando, dos esquinas despues de la Mella, doblar a la izquierda, dos esquinas despues a la derecha, la segunda casa a mano izquierda, la del toldo azul. En la puerta de un hotel, niñas menores de edad suben agarradas de mano con quien pudiera ser su abuelo, o quizás es su abuelo. Sabian que en el barrio chino venden un brebaje lleno de raices, troncos y una culebra enredada en un palo?
Toqué el timbre y un general retirado me abrió la puerta.
-Ehhhhhhh
-Digame jovencito.
-Ehhhhhh.....Mariita está?
-Quien?
-Maria, Maria perdon.
La figura de este señor, quemado por el sol de la frontera, que se ganó sus estrellas agarrando haitianos que cruzaban desde Haití y dejando pasar jeepetas robadas desde República Dominicana, que tenia el pelo canoso, con su bigote, con los ojos grandes y azules, peinado con mucha gelatina, con porte trujillista, me dejó intimidado.
-Ella no está, anda con su novio.
-Con quien?
No me respondió, media vuelta y la puerta cerrada. Caminé hacia el parque Independencia por la calle donde ahora está una discoteca de las que el Cardenal odia, Oxigeno, Aire, Brisa, no recuerdo el nombre. Doblé hacia el Conde y en La Tacita me comí una hamburguesa, una mazorca de maiz y un majarete. El siguiente Domingo fui con papi al negocio donde vendian la botella esa con la culebra enredada, quedó encantado, embarazó a mami despues de la segunda toma.

12 comments:

cecilia said...

haha la discoteca se llama ARENA, muy bueno el post, el BLOG Super

Will said...

si te bebes esa botella de yemolea, y te metes en arena, esta el pajaro pasado por las armas, ñango...

Joan Guerrero said...

yemolea... hace mucho que no escuchaba esa palabra... ¿hay más afrodisíacos así, extraños que uno puede encontrar?

Gabriel A. del Goto said...

Suerte que no vivia por ahi por donde antes eestaba transportacion... por obra spublicas, por ahi por donde se baja al Mamaya...

Era culebra?

Max said...

No es "yemolea" es ñemolea" dicese: arina blanca dulce con cococa. Fonso deja ya el bajo mundo.

Ayi said...

Que tiempos aquellos...

*-. aliCe .-* said...

as dominican as it gets... *sigh*

Cr. said...

O sea, que tienes mas hermanos?!

GirlFromSantiago said...

Ah, la inocencia...

Sentimentador said...

jajajajaja... que encontronazo te dio la realidad... andaba con su novio... jajajaja... lo siento amigo, esas cosas pasan... porque tambien a mi me paso...
Me gusto tu articulo.

Anonymous said...

haces tanto exfuerzo por parecerte a Dino que ya perdiste tu esencia...

pero que va te quedas corto, muy corto...sigue escribiendo como alfonsito te queda mejor

alfonso said...

anónimo, que duro eres con tus comentarios, me haces llorar, es posible que deje de escribir ya que ....mierda pa' ti. Un Abrazo.