Sunday, April 12, 2009

Todo es azul. El viento empuja la embarcación y aun no nos hemos topado con las grandes olas del viaje anterior, esta es mi segunda vez que cruzo este paisaje tan homogeneo, solo el blanco de la espuma del agua cambia las tonalidades. La tripulación es mas reducida esta vez pero han doblado la seguridad, hay muchos piratas que han saqueado algunas embarcaciones y bajo las circunstancias actuales, yo defenderia con mi vida lo que bajo cubierta llevamos. Soy el encargado de velar porque "la mercancía" llegue en buen estado. Tengo el poder de mandar a las profundidades del oceano aquellos que cojean, aquellos que se enferman, aquellos enfermos de pestes desconocidas, solo quieren los mejores esclavos, las hembras mas hermosas. Como ella.

Está en un rincón de la celda. Desafiante con su mirada y sus pechos apuntando al cielo. La carne firme, un brillo especial. Grandes argollas adornan sus orejas y su boca es manjar. Trato de mantener la mirada fija en ella, pero no lo logro, me devuelve la mirada queriendome matar, me sigue con la vista y no me queda de otra que voltear la cabeza. He tocado a las otras esclavas, las reviso, les hago abrir la boca, les reviso su sexo, su ano, la piel, todo en busca de alguna infección, pero cuando llego donde ella, no puedo. Es desafiante, no me atrevo, siento que me palpita el corazón desenfrenadamente. He tenido que subir varias veces al capitán alguna que otra mujer para su disfrute, pero no ella, ella es mia.

Cuando eres un caprichoso bueno para nada, empiezas a atribuirte cualidades que nunca tendras, manias que solo soñabas en los mas retorcidos rincones de la ilimitada masa encefálica. Nuestro capitán aplica en el ejemplo anterior. Se ha acostado con catorce mujeres diferentes y quiere mas variedad. Recuerde que dentro de esta embarcación el espacio es reducido, no son infinitas las mujeres que tenemos, le puedo subir un buen ejemplar masculino si le apetece, le dije cuando se quejó de haberse acostado con mujeres repetidas. Una mirada creó un silencio en su habitación, una mirada que decia: No te creas que porque eres el erudito de este viaje te hace indispensable. Sentí el mar invandiendo mis pulmones. Me cuentan que hay una esclava muy especial, con mejor cuerpo que las demas, mas firme, de mejores proporciones, que nunca ha venido a mi alcoba, subeme esa.

No. Me dije que no. Imposible, ella no. No puedo permitir que ese patán la toque, la viole, se que la tendrán que agarrar entre tres o cuatro, se que dará lucha, peleará, su mirada me lo dice. Cuando ella veia regresar a sus compañeras me miraba directamente a los ojos y en el lenguaje que no necesita palabras un no te atrevas invadia la celda y sus ojos desafiantes se convertian en ojos de miedo. Pude mantener a los guardias alejados con la falsa advertencia de que si merodeaban cerca de los esclavas se podrian contagiar con alguna enfermedad incurable. solo bajaban a buscar las hembras para el capitan y devolverlas violadas, llenas de moco, semén y sangre. Ya no mas. El capitan acaba de autorizarles usar las esclavas para sus pervertidos desahogos. Las escuchos gritar, la escucho pelear, defenderse, no aceptar ser tocada por un hombre que ella no quiere, la escucho apelando a su dios, ser o figura capaz de enviar un rayo del cielo y que todos mueran quemados por la polvora y con los cuerpo mutilados por las municiones que llevabamos en el barco. Y se que la han agarrado, sus gritos se diferencian de las demas, su rabia se siente. El mar anega mis pulmones. Un fuerte dolor en mi pecho anuncia perdida de conocimiento. Entre los que se agitan para morir mas rápido o salir a flote, sus ojos me buscan, su mano me sujeta. Y esos ojos tan dominantes ahora me transmiten paz.

Cuenta la leyenda que Eduardo San Felipe fue poseido por un espíritu malevolo que tomó control de su cuerpo. Algunos que sobrevivieron, y lo vieron antes de entrar con una lámpara de aceite al cuarto de municiones, afirman que ni con disparos pudieron detenerlo. La esclava a la cual intentó salvar se lanzó al mar luego de ser rescatada, no sin antes clavar sus uñas en los ojos del capitán que a tantas esclavas violó.

2 comments:

El Platanero. said...

Me encanta, eta' vaina.

Baakanit said...

El último párrafo lo narra otra persona o es el mismo narrador del principio?

Yo podría decir que el espiritu que se apoderó de su cuerpo era benévolo ya que lo hizo para rescatar a su amada.

Me pregunto yo que hacía un tipo de tan buen corazón trabajando con esos patanes? O será que la esclava lo transformó?

P.D. Cougars, I've only had one and it was an amazing experience. You got to love the way those wild animals behave.