Friday, March 13, 2009

El encargo

Recibí el pedido del editor del periodico. Necesitaban un cuento para la revista mensual de artes del mismo y querian resaltar las historias ambulantes de nuestros campos. Galipotes, ciguapas, brujas, brujas. La combinación de carnaval con cuaresma arrojó como resultado un viaje en mi Datsun 1200 a San Juan de la Maguana para que me llegara la inspiración divina. Satisfacer el deseo de un jefe en tres párrafos requiere un poco mas que palabras escritas una al lado de la otra con coherencia y sin faltas ortográficas.

El valle de San Juan huele a cebollín, ajices, a ajo. Llegué al poblado y me perdí entre las tres cuadras que cricundan el parque buscando el Hotel La estadía, un casón de madera y zinc con un abanico por habitación y una ducha común por piso. No había mucho que hacer, cené en una fonda frente al parque y me refugié con mi libreta en mi habitación. Me acosté con todo y ropa, encendí un cigarrillo, se fue la luz y maldije. Me llegaron a la mente imagenes de ciguapas destrozando cultivos de cebolla bajo las ordenes de un galipote, queria empezar a escribir. Bajé hacia el parqueo en la parte trasera del hotel. Recordé que en mi camioneta tenía una linterna. Estaba muy oscuro y juro que sentí que afuera estaba mas caliente que mi habitación. Caminé unos cien pasos hasta mi vehículo y al pararme al lado de este me di cuenta que no tenía las llaves, maldije, maldije una tres veces. Sentí a alguien moviendose detras de mi, giré mi cabeza, nadie.

De regreso mis pasos se escuchaban como si estuviese en un lugar cerrado, me detuve. No quise voltear mi cabeza. Me pasé la mano por la cara y me di cuenta que empezaba a sentir miedo, estas loco me dije. Justo en ese momento senti un leve toque en mi espalda, corrí. Llegando a la escalera que me conduciria al segundo piso tropecé, dos manos fuertes me tomaron por los tobillos y me arrastraron por todo el callejón hasta mi camioneta. La misma estaba abierta y lo poco que tenía en ella estaba regado al lado de ella. Nervioso tomé la linterna y busqué entre los matorrales y los dos o tres carros que estaban cerca. Nada, no había nada. Cerre la camioneta y corri de nuevo a la habitación. Amanecí en una esquina de la habitación con mi linterna en mano, no pude dormir. Traté de rezar pero la lengua se me trababa. Me la pasé en esa esquina hasta que el sol empezó a colarse por la ventana. Como en las películas de misterio, el amanecer era sinónimo de que todo se había acabado y que debia pararme de ahí y salir juyendo!!!!!

Sin ducharme decidí volver a Santo Domingo. Luego de escuchar historias acerca de espíritus, demonios y fantasmas, la experincia vivida la noche anterior me puso a reflexionar sobre lo veridico de esos cuentos de la abuela; increible, estaba dandole credito a los demonios de uñas largas de su imaginación. Saliendo del tramo recto de la carretera del valle le empieza a fallar el motor a la camioneta, maldije. Maldije tantas veces hasta que se detuvo por completo. Ni intenté encenderla de nuevo. Salí y me senté en la cuneta. Donde estaban los camiones que eran cargados el día anterior? El camino estaba desolado y el sol calentaba a pesar de lo temprano del día. No se que tiempo había pasado, me paré, sacudí mi pantalón y me di cuenta que no habia pasado un vehiculo en todo ese tiempo. Empecé a notar una figura acercandose donde estaba, doscientos, cientocincuenta metros, no se. Era la silueta de una mujer. Estaba inmovil, como una estatua, solo podia pestañar. Y se acercaba, se acercaba. Una mujer, con el rostro abandonado, el pelo negro desarreglado hasta la cintura, sin ropas, Sí, sin ropas. No podia gesticular palabra alguna, seguia sin hacer algun movimiento y ella tenia los pies volteados. Extendió su mano y sentí la guasabara del sur en mi rostro, terminé en la cama de una policlinica. Abrí los ojos, una enfermera que estaba a mi lado me dijo que tenía dos días durmiendo, que me trajeron en la cama de una camioneta y me dejaron tirado en medio de la calle. Horas pasaron y mis ojos recorrian el lugar en busca de respuestas. Un policia llegó en la tarde y me preguntó si era poeta o escritor, que si trabajaba para un periodico. Contesté que sí. Me dijo que tenían dos semana buscandome por todo el pais, que habia sido declarado como desaparecido. Que le pasó a uté? Lo secuetraron? Le quitaron su camioneta? Hicieron brujeria con uté? Sí, sí, sí. Fue lo único que atiné a decir.

5 comments:

DrLacxos said...

bueno!< jejejejej, buenisimo!
La Republica DOminicana no hay paisito mas brujo que el nuestro!!, ni CUBA!, jejejeje

Anonymous said...

k c yo,no me gusto,no da suspenso, cuesta creer el desenvolvimiento de la trama.

Ingris Leyba said...

Caray me quede sin palabras. Intento escribir algo pero no me sale nada coherente. Tu si que eres un hombre suerte, vaya historia

yo, Paúl... said...

Sólo a ti se te ocurriría salir a un patio trasero, en medio de la noche, sin luz, dizque a buscar un "foco"...

IsAk said...

no maldiga tanto pana por eso fue :P

como esta alfonsito