Otro cuento raro, muy raro. El cuento del guardia. Onceava serie. El guardia. Santiago.
-Hay Elpidio, llévame a la niña al ballet y acuerdate ir a comprar una pizza para los amiguitos de Eduardo que vienen a estudiar, ahhhh!! pásate por la veterinaria a vacunar a Negrito y no olvides bañarlo.
Elpidio vivía tranquilo en la casa de los señores Fulano de Tal. El era un muchachito de mandados, una especie de resuelve-todo-lo-que-a-ellos-no-le-daba-la-gana-de-hacer. El sueldo que recibía como raso y la propina que le daban los señores le ayudaba a estar un poco mas conforme. No podemos obviar las camisas que heredaba del jovencito de la casa, pues para cada cambio de temporada, el closet era renovado, ropa de otoño para un país veraniego. Así se pasaba la vida de Elpidio, bendecido por un general que lo recomendó como chofer para la casa de un primo de un FUNCIONARIO JEEPETA.
Elpidio era muy obediente, muchas veces se vestía de mujer y se dejaba tocar por el niño de la casa, muy creativo el jovencito en esos temas, la colección porno que guardaba en sus 23 GB era suficientemente enferma. Era una costumbre los viernes jugar al esclavo en el cuarto de servicio, algunas veces Ashley, la novia de Eduardo, era sodomizada en el encuentro.
Un día recibió una llamada para integrase a un patrullaje mixto en las calles de El Capotillo. Poco conocía Elpidio de estos menesteres, se sentía asustado, pues nunca había tenido experiencia en campo. Extrañaba comer tres veces al día, la ropa usada que le regalaban y al niño de la casa, se acostumbró al jueguito de los viernes.
Un fin de semana libre, en vez de ir a ver a su madre enferma de una neumonía crónica, pasó por la que era su antigua casa, queria ver a sus ex-patrones, a su ex-amigo.
-Si, pero usted ya no puede entrar aquí.
-Pero digale a la doña.
-Pero usted no puede entrar aquí.
-Mire, digale a Eduardito entonces, que yo trabajé aquí muchos años.
-Si, pero tu no puede entrar ma aqui carajo!!!!
Se devolvió destruido, con la moral abajo, con ganas de beber Brugal del barato, de ese que quema tres neuronas por sorbo. A pocas cuadras se acercaba Eduardo con su nuevo chofer y compañero de juego. Elpidio hizo señas y este se detuvo.
-Jovencito como está? ya no se acuerda de los pobres.
-Bueno, ahora tengo a Claudio, es el nuevo chofer de la casa.
-Ahh, yo pasé por la casa pero un guachi no me dejó avisarle que queria verle.
-Mira, y para que me junto yo con chopos???
El vehículo arrancó su marcha dejando a Elpidio a lado del camino con la cabeza baja, pensando.
La doña ha llamado varias veces a Eduardo, salió para el gimnasio hace varias horas y no ha llegado. Se empiezan a preocupar, pues Claudio tampoco aparece. En la calle Cristo Salvador, Elpidio patrulla a pie y le hace señas morbosas a las muchachas que van a secarse la cabeza en el salón de Tatica. Hay una mancha de sangre en su bota derecha, se ensució mientras pisoteaba la cabeza de Claudio. En el bolsillo derecho suena un celular, llaman desesperadamente desde una casa.No toma la llamada pues no es su teléfono se lo arrebató a alguien mientras agonizaba, tenía unas heridas de machete en el estómago, mortales, creo que no sobrevivirá.
-Hay Elpidio, llévame a la niña al ballet y acuerdate ir a comprar una pizza para los amiguitos de Eduardo que vienen a estudiar, ahhhh!! pásate por la veterinaria a vacunar a Negrito y no olvides bañarlo.
Elpidio vivía tranquilo en la casa de los señores Fulano de Tal. El era un muchachito de mandados, una especie de resuelve-todo-lo-que-a-ellos-no-le-daba-la-gana-de-hacer. El sueldo que recibía como raso y la propina que le daban los señores le ayudaba a estar un poco mas conforme. No podemos obviar las camisas que heredaba del jovencito de la casa, pues para cada cambio de temporada, el closet era renovado, ropa de otoño para un país veraniego. Así se pasaba la vida de Elpidio, bendecido por un general que lo recomendó como chofer para la casa de un primo de un FUNCIONARIO JEEPETA.
Elpidio era muy obediente, muchas veces se vestía de mujer y se dejaba tocar por el niño de la casa, muy creativo el jovencito en esos temas, la colección porno que guardaba en sus 23 GB era suficientemente enferma. Era una costumbre los viernes jugar al esclavo en el cuarto de servicio, algunas veces Ashley, la novia de Eduardo, era sodomizada en el encuentro.
Un día recibió una llamada para integrase a un patrullaje mixto en las calles de El Capotillo. Poco conocía Elpidio de estos menesteres, se sentía asustado, pues nunca había tenido experiencia en campo. Extrañaba comer tres veces al día, la ropa usada que le regalaban y al niño de la casa, se acostumbró al jueguito de los viernes.
Un fin de semana libre, en vez de ir a ver a su madre enferma de una neumonía crónica, pasó por la que era su antigua casa, queria ver a sus ex-patrones, a su ex-amigo.
-Si, pero usted ya no puede entrar aquí.
-Pero digale a la doña.
-Pero usted no puede entrar aquí.
-Mire, digale a Eduardito entonces, que yo trabajé aquí muchos años.
-Si, pero tu no puede entrar ma aqui carajo!!!!
Se devolvió destruido, con la moral abajo, con ganas de beber Brugal del barato, de ese que quema tres neuronas por sorbo. A pocas cuadras se acercaba Eduardo con su nuevo chofer y compañero de juego. Elpidio hizo señas y este se detuvo.
-Jovencito como está? ya no se acuerda de los pobres.
-Bueno, ahora tengo a Claudio, es el nuevo chofer de la casa.
-Ahh, yo pasé por la casa pero un guachi no me dejó avisarle que queria verle.
-Mira, y para que me junto yo con chopos???
El vehículo arrancó su marcha dejando a Elpidio a lado del camino con la cabeza baja, pensando.
La doña ha llamado varias veces a Eduardo, salió para el gimnasio hace varias horas y no ha llegado. Se empiezan a preocupar, pues Claudio tampoco aparece. En la calle Cristo Salvador, Elpidio patrulla a pie y le hace señas morbosas a las muchachas que van a secarse la cabeza en el salón de Tatica. Hay una mancha de sangre en su bota derecha, se ensució mientras pisoteaba la cabeza de Claudio. En el bolsillo derecho suena un celular, llaman desesperadamente desde una casa.No toma la llamada pues no es su teléfono se lo arrebató a alguien mientras agonizaba, tenía unas heridas de machete en el estómago, mortales, creo que no sobrevivirá.




